Profesores de Instituto de Enseñanza Secundaria Asociados

Líneas maestras/Ideario

[PIENSA]: DECÁLOGO
DE ASOCIACIÓN SIN ÁNIMO DE LUTO

Los corchetes como signo gráfico se usan para señalar aquello que no existe en el original y que, sin embargo, el texto reclama. Es decir, no está, pero debería estar. Algo por el estilo pretende ser [Piensa] en la educación de hoy: la enseñanza que no está, pero debería estar; el sindicalismo que no está, pero debería estar; la Administración que no está, pero debería estar. Después de unos primeros tiempos colmados de dificultades, es momento de mirar al futuro y abrir una nueva etapa en la que, para cumplir nuestros objetivos fundacionales, impulsemos ciertas áreas decisivas. Exponemos a continuación las más generales:

  1. Nuestra tarea de reivindicar el sentido común en la educación supone luchar contra muchos vientos y mareas. No tiene sentido restringir de antemano los posibles cómplices de un proyecto tan requerido de asilo. En consecuencia, tenemos pensado promover la integración de [Piensa] –por supuesto, manteniendo su autonomía funcional y sus bases estatutarias– en una entidad superior con asociaciones homólogas de maestros de Primaria, de Universidad y también de integrantes de la sociedad civil. Esa casa común llevará, en principio, el nombre de VOLENS, pues “Volver a Enseñar” es el punto de convergencia de todo el proyecto. Naturalmente, la naturaleza jurídica de VOLENS será sometida a aprobación de los asociados.
  2. En educación existe una notoria esquizofrenia entre lo que se dice y lo que se hace. A veces se emboza la incoherencia con distintas modulaciones del clásico “el fin justifica los medios”. La Consejería de Educación, por ejemplo, presenta un discurso floridamente igualitario y garantista; sin embargo, su praxis diaria desmiente radicalmente la “teoría”. Lo mismo ocurre con los sindicatos, que demasiado a menudo representan una mímesis de aquella. Pero es obvio que, al defender despóticamente un valor, el que sea, se está colocando al despotismo como valor. Por nuestra parte nos acogemos explícitamente al magisterio de Albert Camus: “son los medios los que justifican los fines”. Por tanto, adoptar una forma u otra de transmitir los valores ya es optar por un tipo de valor determinado. En nuestro caso, impulsamos deliberadamente la reflexión crítica de los valores (no pedimos que nadie nos crea sino que piense por sí mismo) y, en paralelo, la reflexión crítica constituye nuestro principal valor de referencia. Y eso implica la inexistencia radical de ortodoxias o controles del pensamiento en ninguna de sus modalidades.
  3. Forma parte de nuestro programa no sólo regenerar el discurso educativo sino también transformar las “micropolíticas” que se dan en nuestro ámbito, es decir, esa telaraña ubicua que, cotidianamente, atrapa, asfixia y engulle la posibilidad de enseñar. Para cumplir tal fin, resulta imprescindible contar con una asesoría jurídica avanzada capaz de entender lo que hay verdaderamente en juego.
  4. Es imprescindible crear un discurso eminentemente positivo. Las asociaciones de profesores que surgieron como respuesta al “encefalogramaplanismo” de la LOGSE y a la imparable mengua de derechos docentes, construyeron un discurso básicamente reactivo. Ello era comprensible en su momento, pero más de dos décadas y media después de LOGSE entendemos que ese discurso ha de ser superado. No tiene sentido plantear una mera vuelta atrás; entre otras cosas, porque entonces la LOGSE volvería a quedar por delante. Es preciso impulsar una enseñanza nueva, que sepa superar las contradicciones emergidas y sembrar.
  5. Toda institución lleva consigo la amenaza de olvidar los principios que justificaron su existencia (sobre todo cuando no existe el contrapeso de una sociedad civil o una masa crítica). La inercia institucional empuja siempre a la autoperpetuación, a convertir el medio en fin, al caudillaje de los expertos en administrar (y la floración de su hábitat natural: el aparato, la red clientelar), a la selección negativa (la huida o expulsión de los mejores y el apoltronamiento de los peores). Este proyecto de [Piensa] nace con conciencia de su provisionalidad: son las anomalías sistémicas que se dan en la representación del profesorado, en el funcionamiento de la Administración, en las políticas educativas, las que obligan a [Piensa] a existir. Ojalá nunca hubiera hecho falta. [Piensa] es un movimiento civil que posee un proyecto civil para la educación (civilizar la educación, de hecho). De ahí el imperativo “ecuménico” que apuntábamos arriba.
  6. En coherencia con lo anterior, pretendemos que triunfen nuestras ideas, no nuestras siglas. Si conseguimos que la Administración, los partidos, los sindicatos sean permeables a nuestros planteamientos, habremos tenido éxito –aunque ello nos obligue a desaparecer. Estamos libres de hipoteca ideológica (en [Piensa] caben todos los que estén a favor de una concepción reconciliada –llamésmole así- de la enseñanza) y de “enemigos” (sean otros colectivos u otros sindicatos). No entramos en el juego de atacar (ni defendernos de) las otras formaciones sindicales. Y manifestamos nuestra actitud abierta a pactar con cualquiera de ellas siempre que promueva la idea de enseñanza que amparamos.
  7. Como ejemplos de este estilo, podemos mencionar nuestro proyecto de redactar una Ley Orgánica según criterios estrictamente pro-educativos (con perdón). Dicha Ley sería presentada a la prensa y ofrecida a los demás partidos y sindicatos para su discusión. Entendemos como prioritaria la tarea de crear un espacio público de deliberación en el que pueda triunfar el mejor argumento. El día que se logre eso, la educación habrá dejado atrás todos sus monstruos.
  8. No hay alternativa a la política que más y mejor política. Lo mismo ocurre con el sindicalismo. Al menos una parte de culpa de que el profesorado no sea representado por los sindicatos está en los propios profesores. Al desentenderse de esta dimensión tan esencial para promover sus derechos y su idea de educación, es al menos comprensible que los sindicatos les den la espalda o les ofrezcan únicamente lo que les piden (prestaciones individualizadas de distinto signo). Es imprescindible cambiar esta mentalidad: por autodefensa, con generosidad.
  9. La idea eje alrededor de la cual se articula nuestra iniciativa civil es la esencial interpelación entre enseñanza y conocimiento. Aquella no es nada sin esta y esta es infecunda sin aquella. El gran drama de la educación actual es el divorcio entre los dos polos de este continuum.
  10. Y ello nos lleva, como último punto, a la apelación de la responsabilidad insoslayable del profesorado. Ser profesor implica el compromiso con ciertos valores y la asunción de la rebelión ética cuando las circunstancias lo exijan. No existe en nuestro discurso concesiones a la demagogia, al dulce halago o a la autocomplacencia profesional. Por eso coincidimos con el imperativo que, según María Zambrano, era la base misma de la antigua polis griega: “de que seas hombre depende mi existencia”. De que seas profesor, la nuestra.